miércoles 12 de octubre de 2011
El principio de todo. La publicidad era hermosa, una carroza grande, perfecta, llena de frutas y verduras de plástico brillante, unos muñequitos adorables de pelo rosa o verde claro hacían las veces de vendedores o compradores, se desplazaban por la carroza, cargaban las frutas. Supliqué durante meses, "por favor, comprame la carroza de Pin y Pon!" Llegamos a un acuerdo, iba a ser una parte de mi ...regalo de cumpleaños y reyes (cumplo el seis de Enero) la otra parte la iba a poner yo ahorrando durante muchas semanas. Llegó el día, fuimos a Casa Boni una juguetería histórica de Chacarita, compramos la carroza, el señor Boni la había envuelto esmeradamente, rompí el envoltorio en el auto, cuando llegué a casa tuve la primera desilusión, no era tan grande, es más, no era grande, pero era linda así que decidí obviar ese detalle, la carroza tenía una base y unos compartimentos que se enganchaban en los costados, el tema era que cuando ponías las frutas en los compartimentos estos se desprendían de la carroza, estuve una hora, me ayudó mi papá y finalmente logramos que quedara la carroza armada pero cuando puse el primer muñequito y lo moví apenas para que pudiera mirar las frutas se cayeron todos los compartimentos al mismo tiempo, o la mirabas o jugabas, me largué a llorar a los gritos, vino mi papá, y ante el paisaje desolador me dijo " siento decirte esto un poco tarde, hija, nunca creas en la publicidad" No fue para nada tarde, padre.